Responsabilidad Social Empresarial
El carácter social de la actividad económica hace que la empresa esté
comprometida con el bien común de la comunidad en la que desenvuelve sus
actividades. Esta obligación, que no se agota con el mero cumplimiento de las
leyes del Estado, convierte en moral que las empresas busquen su propio
interés, con tal que acepten sus límites que imponen los legítimos intereses de
los demás y la solidaridad humana.
Hace más de tres décadas el economista Milton Friedman propuso una
teoría según la cual la única Responsabilidad Social de los negocios consiste
en maximizar la rentabilidad para los accionistas dentro del marco de la ley.
Según Friedman, la única responsabilidad de una empresa es para con sus
accionistas y, mientras utilice sus recursos de la manera más eficiente
posible, podrá ofrecer a la sociedad los mejores productos y servicios al
precio más razonable, generar empleo, producción e inversión. Una década
después, se introdujo un nuevo planteamiento según el cual la Responsabilidad
Social de los negocios abarca las expectativas económicas, legales, éticas y
filantrópicas que la sociedad tiene de
las organizaciones en un momento dado en el tiempo. Esta nueva teoría contempla
un espectro más amplio de personas que se ven afectadas por las acciones de las
empresas que trasciende el círculo de los accionistas e involucra a los
empleados, clientes, proveedores competidores, la comunidad inmediata y la
sociedad en general. Estos grupos son conocidos en inglés como los
stakeholders de la empresa o grupos
implicados con la empresa.
La principal pretensión del concepto stakeholders es afirmar que la
empresa en su dirección es responsable no solo de los accionistas, sino también
de otros grupos que tienen intereses en las acciones y decisiones de dicha
organización, implica entender que la empresa es una institución social que
configura un proyecto plural en el que toman parte un número de grupos con
derechos y exigencias. (Herrera, 2005)
Muchas grandes empresas, especialmente aquéllas que se dirigen a
mercados de consumo masivo, han comenzado a incorporar a su gestión actividades
relacionadas con la RSC, guiadas muchas veces, no tanto por aspectos solidarios
sino por haber detectado el impacto que puede tener en su reputación y en la
obtención de ventajas competitivas, con una visión de negocio a largo plazo. Y
el reconocimiento y valoración de estas actividades, por parte de los distintos
grupos de interés con los que se relacionan, actúa como catalizador para
profundizar en el desarrollo de estas actividades. (Largo, 2007)